Estrés

¿Qué es el Estrés?

El estrés suele definirse como una respuesta del organismo a un elemento que atenta contra su equilibrio a consecuencia de las demandas que hace sobre él. Este elemento, llamado estresor, puede no ser únicamente un estímulo físico, sino también psicológico o emocional (un pensamiento o una emoción).
Todas las personas tienen ciertos límites de tolerancia al estrés, y son variables de unos individuos a otros. Si se sobrepasan estos límites el organismo empieza a resentirse y aparecen los daños fisiológicos o psicológicos.
Un aspecto clave a tener en cuenta cuando experimentamos estrés es la evaluación cognitiva que hacemos del agente causante de ese malestar. Si se percibe como algo que excede los propios recursos y escapa al control poniendo en peligro el equilibrio personal, entonces se comienza a vivenciar de manera desagradable.

Todos los individuos disponen, asimismo, de recursos de afrontamiento , que minimizan el impacto del estrés y protegen de sus efectos. Estos son:

  • Habilidades personales en la solución de problemas
  • Apoyo social recibido
  • Recursos materiales de que se dispone

¿Cómo podemos percibir el estrés?

Algunas de las respuestas fisiológicas son:

  • Incremento en la tasa cardíaca
  • Aumento en la presión sanguínea (hipertensión)
  • Incremento en la tensión muscular
  • Incremento en la tasa respiratoria
  • Incremento en la sudoración
  • Incremento de secreciones gástricas en el estómago
  • Reducción en actividad y tamaño de las glándulas sexuales

Algunas de las respuestas psicológicas son:

  • Sensación subjetiva de malestar o tensión
  • Emociones negativas (ansiedad, miedo, ira, tristeza)
  • Preocupación y pérdida del control percibido
  • Bloqueos mentales
  • Pérdida de memoria
  • Sensación de irrealidad (proceso disociativo)

Variables protectoras frente al estrés

  • Evaluación cognitiva positiva. Sentir que tenemos control frente a la situación amenazante.
  • Apoyo social. La familia, los amigos, los compañeros.
  • Conductas orientadas hacia la salud. La alimentación, el ejercicio físico de manera regular y el descanso. Actividades que resulten placenteras como aficiones y ocio.