Trastornos del espectro del autismo.

Trastornos del espectro del autismo.

Trastornos del espectro del autismo.

Se caracterizan por la existencia de alteraciones en el desarrollo de funciones mentales, comunicativas y sociales. No obstante, existe una amplia variabilidad en cuanto a las manifestaciones clínicas como a nivel mental, que oscila entre la discapacidad intelectual y una inteligencia superior al promedio de la población. Por tanto, el término “trastornos del espectro autista” se utiliza para referirse a un grupo muy heterogéneo de personas.

¿Cuáles son las principales características de estos trastornos?

Habitualmente, las habilidades para relacionarse con los demás son distintas a las que utilizan la mayoría de personas: en algunos casos se hace muy patente el aislamiento social y el desinterés por relacionarse con los demás; en otros casos, se relacionan de manera peculiar y torpe, sin considerar las reacciones de los demás. Además, suelen presentar dificultades en las habilidades relacionadas con la comunicación verbal y no verbal. Algunos no poseen comunicación verbal, mientras que otros tienen buena competencia lingüística, pero no saben mantener una conversación recíproca funcional. También se caracterizan por un repertorio limitado de intereses y de conductas. Pueden presentar los mismos comportamientos de manera repetitiva, y son tan rígidos mentalmente que les cuesta afrontar los cambios y las variaciones en su entorno y sus actividades. Finalmente, señalar que manifiestan problemas en las capacidades para comprender las intenciones y el estado emocional de los interlocutores, dificultando de esta manera su adaptación al entorno social.

¿Son frecuentes dichos trastornos?

Estudios epidemiológicos recientes llevados a cabo en el continente europeo muestras tasas de frecuencia de 1 caso cada 100 nacimientos. Otros estudios, realizados en países diferentes a los de la Unión Europea ofrecen tasas todavía algo superiores.

¿Cuáles son las causas que provocan estos trastornos?

El estado actual de la investigación apunta hacia un conjunto de diversos factores genéticos y ambientales, aunque a día de hoy no están claramente identificados.

¿Existen señales de alarma para detectar tempranamente el autismo?

Entre los 12 y los 18 meses diversos signos, como los siguientes, nos pueden poner en alerta e indicar que el desarrollo del niño presenta problemas: si no hace gestos como saludar con la mano, no reconoce su nombre ni responde cuando se le llama, no se implica en sencillos juegos interactivos, presenta un limitado contacto ocular, no mira hacia donde miran los demás, no señala para pedir cosas, manifiesta respuestas inusuales ante estímulos auditivos y visuales, entre otros aspectos. En ese caso sería conveniente hacer una consulta a especialistas en este tipo de trastornos, quienes serán los profesionales indicados para realizar una evaluación, un diagnóstico cuando sea pertinente y los encargados de indicar la intervención a seguir.