Padecer un trastorno de la alimentación supone una grave alteración de la conducta relacionada con la comida. Una característica habitual suele ser la significativa alteración de la imagen corporal y de su forma. Además, suele ser frecuente que esté muy afectado el estado de ánimo de las personas que los padecen, que aparezca retraimiento social, conductas obsesivo-compulsivas, problemas del control de impulsos, etc. Así como una grave afectación de la salud física a causa de la restricción o el abuso de alimentos, y/o de conductas de purga asociados a dichos trastornos.